Venimos de un período en el que hemos tenido que adaptarnos a varios cambios, pandemia de por medio. De una forma u otra todos hemos vivido experiencias nuevas, incertidumbre, malestar y dudas que se expresan a veces en conductas difíciles de comprender y acompañar, sobre todo cuando se trata de niños pequeños. Llega el verano y después “la vuelta al cole”. Más cambios.

He aquí algunas claves para transitarlos y salir fortalecidos como familia.

Pandemia, confinamiento. Se acaba el cole de manera repentina e inesperada.Tres meses de encierro, nuevas dinámicas en casa. Teletrabajo.  En algunos casos clases online, en muchos hogares más tiempo de pantalla para los pequeños. ¿Qué opciones tengo?

Luego, desescalada. Podemos salir pero los parques siguen cerrados. A veces no es posible siquiera ver a los abuelos. Qué confuso es esto. Llega el verano y las vacaciones. ¿Seguimos en casa? 

Septiembre: vuelta al cole. Esto es un no parar.

Las familias hemos vivido meses de constantes y continuos cambios.

Muchos de ellos inéditos en nuestras vidas y que pueden haber causado confusión e incertidumbre, hasta temor, quizás.

Los niños también han resultado afectados durante estos meses, sin entrar a valorar siquiera los detalles de las medidas que los han tocado directamente.

Es verdad que niños y niñas nos han enseñado mucho de adaptación, creatividad,
resilencia y ¡hasta paciencia! durante el encierro y ante tantos cambios; sin embargo,
muchos de ellos también han manifestado comportamientos y actitudes que “nos
hablaban” de algún malestar emocional que no sabían expresar con palabras.

La vida es cambio, más o menos constante. Y con niños pequeños cada día puede llegar
cargadito de sorpresas, con o sin pandemia, por eso confío que este decálogo ayude a
madres y padres a acompañar los cambios de una manera consciente y conectada
consigo mismos y con sus hijos, favoreciendo la comunicación y la convivencia familiar.
En tiempos de coronavirus y más allá.

10 claves para ayudarte a entender y acompañar a tus hijos en tiempos de cambio, y también a conectar con ellos aunque todavía no puedan expresarse con palabras:
  • 1. Conecta contigo misma y con tus propias emociones. Reflexionar cómo estás
    procesando el cambio a nivel individual da pistas de lo que pudieras estar
    proyectando hacia los niños. Si estás estresada, nerviosa y ansiosa es más que
    probable que tus hijos puedan llegar a sentirse igual.

 

  • 2. Consciencia y autocuidado. Entre tanta vorágine es fácil olvidar el propio
    bienestar, pieza fundamental del puzzle familiar. Con adultos desconectados,
    cansados y estresados es muy difícil que algo pueda salir bien en casa. Identifica
    tus propias necesidades e intenta trazar un plan consciente y realista para
    satisfacerlas, al menos para encontrar un mínimo de bienestar, emocionalmente
    hablando. Has acuerdos si compartes crianza con otro adulto.

 

  • 3. Observa si hay cambios en el humor de los niños, en sus comportamientos. A
    veces los más pequeños no saben expresar con palabras lo que sienten y
    comenzamos a notarlos más irritables e irascibles, buscando incluso el conflicto o
    desafiando límites para poder desahogarse. Si esto ocurre es importante
    considerar si pudieran estar reaccionando a algún cambio inesperado para ellos o
    que les pudiera estar costando comprender.

 

  • 4. Anticipa, explica a tus hijos los escenarios y situaciones a tener en cuenta, las
    nuevas rutinas. Sin detalles excesivos y poniendo el foco en lo que a ellos pudiera
    afectar directamente. Es importante usar frases cortas, palabras sencillas y
    expresiones que les sean familiares.

 

  • 5. Pregunta. En Disciplina Positiva hablamos de “preguntas de curiosidad” que son
    interrogantes cuyo ánimo es entender la vivencia del otro. En el caso de los niños
    no siempre habrá respuestas verbales o coherentes, pero es posible notar su
    reacción o actitud ante lo que se les diga. Ante cualquier respuesta lo más
    importante es acompañar la vivencia, validar la emoción sin hacer juicios y que se
    sientan escuchados y aceptados.

 

  • 6. Acompaña y comparte. Consolida día a día el vínculo y la confianza. Así tu hijo/a se
    sentirá seguro/ segura y quizás pueda sentir más tranquilidad al transitar a tu lado
    los posibles cambios que se presenten.

 

  • 7. Sé flexible. Fluir con los procesos puede ser un desafío. El cambio en sí mismo es
    una fuente de constante aprendizaje y es importante estar abiertas a la posibilidad
    de giros inesperados en situaciones y planes.
    Mantener la perspectiva amplia puede ayudar a transitar el camino con menos
    estrés y dar más posibilidades de salir con las emociones más o menos en orden
    en medio de la incertidumbre y confusión que generan los cambios.

 

  • 8. Presta atención a las necesidades fisiológicas. Los niños pequeños son muy
    sensibles al cansancio, al hambre, a la necesidad de contacto y afecto. A veces noes el cambio en sí mismo sino las condiciones en las que lo transitan lo que les genera malestar e inconformidad.

 

  • 9. Sé un ejemplo. Tener en sus adultos más cercanos un modelo y referente supone para el niño una fuente de aprendizaje de habilidades socioemocionales. Los adultos debemos proponernos ser expresión de aquello que queremos que el niño aprenda, particularmente en lo emocional. Autocontrol, paciencia, tolerancia, respeto son las capacidades que con mayor frecuencia deseamos de los niños. Dejemos que vean en nosotros cómo se hace “eso” en el mundo real.

  • 10. Vive el presente. En ocasiones es complicado no hacer proyecciones, pero vivir imaginando el futuro nos desconecta de la realidad del HOY y nos complica gestionar esa realidad. Fluir y estar presentes en lo que ocurre aquí y ahora nos ofrece la posibilidad de buscar soluciones y acompañar los cambios desde la consciencia. Un día a la vez.

La comunicación consciente, constante y cercana con tus hijos es una potente herramienta de conocimiento, conexión y crecimiento, sobre todo en momentos en los que aparecen miedos o inseguridades. Que se sientan sostenidos y acompañados en esas circunstancias les ayudará a transitarlas con más seguridad y, seguramente, vuestra relación se verá fortalecida.

 

Soraly Resplandor es consultora de comunicación y convivencia familiar. Ayuda a madres y padres de niños entre 0 y 6 años a entender mejor el lenguaje emocional de sus hijos para transformar la realidad en el hogar. Ofrece recursos prácticos y útiles cada día para criar y educar con visión de largo plazo.  Apunta una cita online

 

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