Crianza respetuosa. Qué es y qué NO es.

Educar de manera consciente y respetuosa es una elección y a la vez un proceso natural. No se trata de educar sin límites, sino de estar más cerca de tus hijos para conocerlos, aceptarlos, apoyarlos y ofrecerles lo que necesitan para crecer con una sana autoestima y en conexión consigo mismos.

¿Has escuchado hablar de crianza respetuosa? ¿Qué es para tí? Desde hace algunos años se ha hecho cada vez más frecuente escuchar sobre crianza respetuosa (y añado el término consciente) a la par que se extienden los grupos de crianza enfocados en metodologías relacionadas con esta forma de acompañar a la infancia.

Comienzo mi colaboración con POiN, la vida con niños hablando de este tema por lo cercano que es a mi enfoque de trabajo y por precisar algunos conceptos comúnmente asociados, algunas veces de forma acertada y otras no.

¿Respetar a quién? ¿ser conscientes de qué?

En primer lugar, la crianza consciente y respetuosa no es una técnica, ni un conjunto de normas o un manual de instrucciones que deba seguirse al pie de la letra.

Otra confusión frecuente es asociar la crianza respetuosa con permisividad, con dejar que el niño “haga lo que le da la gana”. En realidad, nada más lejano que esto.

Por otra parte, hay quienes asocian la crianza consciente y respetuosa con unas pautas específicas: colecho, porteo, lactancia materna prolongada y practicar el Baby Led Weaning – BLW (hacer el destete y la introducción a la alimentación complementaria sin purés ni papillas). En realidad no son sinónimos ni casillas a rellenar para cumplir con la tarea.

¿Entonces qué es?

La crianza consciente y respetuosa es, sobre todo, una filosofía de vida, una forma de relacionarnos con niños y niñas desde un lugar emocional que implica empatía, coherencia, respeto mutuo y, especialmente, apertura, aprendizaje continuo, paciencia y mucho amor. Se propone fortalecer los vínculos afectivos, acompañar al desarrollo del niño desde la empatía y la comprensión de sus ritmos, a la vez que atender sus necesidades desde el afecto y el reconocimiento.

Destacar que esta forma de educar requiere del adulto un profundo trabajo personal, de autoconocimiento y de conexión emocional consciente consigo mismo y con las propias necesidades. Un Ser para poder Estar y educar con el ejemplo de aquello que deseamos que el niño aprenda.
Cada vez más profesionales que trabajan con familias y niños buscan en este enfoque criterios que ayuden a entender cómo acompañar mejor las necesidades emocionales durante la infancia. Aumentan también los autores cuya visión apunta en este sentido y el espectro que cubren es bastante amplio.

Ser respetuoso con la infancia se relaciona, sobre todo, con reconocer al niño, a la niña como sujeto de derecho, como merecedor de respeto. En fin, como persona.

Establecer límites, un acto de amor y responsabilidad

Capítulo aparte merece la falsa creencia que desde las metodologías respetuosas se permite al niño hacer lo que quiere. En absoluto. De hecho, los límites no punitivos, las normas y pautas de conducta son inevitables, necesarias y también un acto de amor y responsabilidad.

Los niños aprenden a vivir en sociedad y a entender los comportamientos socialmente aceptados en cada contexto y cultura con la guía de sus adultos responsables. La cuestión radica en cómo se acompaña este aprendizaje, si desde el autoritarismo o desde la amabilidad, la conexión y la comprensión.

Confiar en el niño

La confianza es otro elemento fundamental en la crianza respetuosa y consciente. Se trata de confiar en las capacidades del niño y ser conscientes de su momento evolutivo para reflexionar acerca de lo que podemos o no esperar según la edad y fase de desarrollo en la que se encuentra. Por otra parte, cada niño y cada niña es diferente, su temperamento, entorno en el que se desenvuelve, sus ritmos personales, relaciones, experiencias y estímulos que recibe. En definitiva, su forma particular de relacionarse con el mundo. El respeto pasa entonces por ponerse en su lugar e intentar entender su punto de vista.

Cada padre/madre elige la forma de criar a sus hijos. Todos lo hacen de la mejor manera que pueden con los recursos emocionales, psicológicos, afectivos y educativos que tienen.

Subrayar que en la educación de los niños no hay recetas ni varitas mágicas y el aprendizaje es también continuo para los adultos que nos enfrentamos a situaciones y retos que exigen ampliar la mirada, buscar información y ayuda cuando es necesario. Es un camino en el que cada familia construye y crea su realidad, a su manera y un día a la vez.

Soraly Resplandor es consultora de comunicación y convivencia familiar. Ayuda a madres y padres de niños entre 0 y 6 años a entender mejor el lenguaje emocional de sus hijos para transformar la realidad en el hogar. Ofrece recursos prácticos y útiles cada día para criar y educar con visión de largo plazo.  Apunta una cita online

 

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